Me encanta utilizar Rosetta Stone como un complemento a las lecciones de español más tradicionales. Como un adulto que nunca llegó a estudiar español ni en la escuela secundaria ni en la universidad, lo aprendí con clases particulares y también en una academia local. Pero, trabajo a tiempo completo, voy a la academia a tiempo parcial y además... ¡tengo una familia! No se puede tener siempre el tiempo y la dedicación necesarios para asistir a clases a unas horas determinadas.
Rosetta Stone me proporciona la flexibilidad necesaria para aprender y practicar cuando puedo hacerlo. Además, puedo trabajar a mi propio ritmo, lo cual me gusta mucho. Todos los años, como parte de mi trabajo, llevo un grupo de alumnos a Guatemala para realizar trabajos voluntarios en una escuela y centro de terapia para niños con discapacidad. He sido capaz de comunicarme con el personal del centro, con los niños y sus familiares y también con los habitantes locales de la comunidad a la que vamos.
Aún no tengo fluidez, pero Rosetta Stone me ha ayudado no sólo a realizar mejor mi trabajo, sino también a experimentar más profundamente la riqueza de la cultura y las personas que son ahora mis amigos.
— Jennifer A.