Mi madre es de Tailandia, pero nunca me enseñó tailandés. Conocer por fin a mi hermana mayor que se encontraba lejos en Tailandia fue un reto difícil para mí en 2004. Ella no hablaba inglés, y yo disponía de menos de 3 meses para preparar el viaje. Con tan sólo algún intento previo de aprender algo de tailandés, no me sentía preparada en absoluto para el viaje. Conocí Rosetta Stone en tailandés y empecé a estudiar el idioma con diligencia.
A mi llegada, pude hablar con mi hermana inmediatamente. Mis dos sobrinas, de 5 y 7 años, hablaban muy rápido en tailandés, pero pude entender algo de lo que decían, y me sorprendí a mí misma cuando pude entender aún más a lo largo del viaje. Rosetta Stone realmente me ha ayudado a tener contacto de nuevo con una familia que apenas conocía. ¡Muchas gracias por la ayuda!
— Linda S.